Su condena por asesinato fue anulada después de 40 años. Su próxima lucha es permanecer en Estados Unidos
Por Omar Jiménez, CNN
Eran las tres de la mañana cuando Saraswathi Vedam se despertó con la llamada que había estado esperando durante más de 40 años: la condena de su hermano por asesinato iba a ser anulada.
No sabía si quería reír o llorar.
Saraswathi se encontraba al otro lado del mundo, impartiendo clases como profesora en Nueva Zelandia, cuando se enteró de la noticia.
Pero más de un mes después, cuando llegó el momento de recoger a su hermano de la prisión de Pensilvania donde estaba recluido, su hermana mayor recibió otra noticia impactante.
—Se había ido —dijo ella.
Subramanyam Vedam había sido puesto bajo custodia de ICE.
El miércoles, un juez de inmigración podría decidir si el hombre de 64 años, conocido como “Subu”, será deportado a un país que no ha visitado desde que era un bebé, o si se le permitirá permanecer en Estados Unidos después de que otro juez dictaminara que no había tenido un juicio justo por asesinato.
Se espera que Saraswathi testifique en la audiencia, antes de esperar con cauto optimismo para conocer el destino de su hermano, tal como lo ha hecho durante los últimos 44 años.
Hace más de 40 años, Subu fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por un asesinato que él afirma no haber cometido. También se declaró culpable de posesión de LSD con intención de distribuirlo.
En agosto de 2025, un juez anuló su condena por asesinato después de que un equipo de abogados revelara que los fiscales habían ocultado pruebas balísticas potencialmente cruciales durante sus dos juicios.
La posibilidad de libertad, gestada durante décadas, se convirtió de repente en realidad.
Pero eso se desvaneció rápidamente.
Un día después de que se retiraran los cargos en su contra, fue detenido por ICE en virtud de una orden de deportación que nunca se desvinculó de la condena relacionada con las drogas.
“No era descabellado pensar que algo así pudiera suceder”, dijo Saraswathi, su hermana, pero había pasado tanto tiempo que “ya ni siquiera recordaba que eso todavía existía”.
Según contó, sus padres trajeron a Subu a Estados Unidos desde India cuando era un bebé.
“Llegaron siendo una pareja joven con dos hijos pequeños, con mucha esperanza y un buen trabajo”, recordó su hermana, que nació en Estados Unidos.
Según contó, sus padres lo visitaban semanalmente en prisión cuando aún vivían. Y fueron las primeras personas en las que pensó Saraswathi cuando recibió la llamada nocturna informándole de que su condena sería anulada.
“No era justo que no hubieran vivido para ver este momento y que él hubiera perdido tantas décadas de su vida”, declaró a CNN entre lágrimas.
Tras llegar a Estados Unidos siendo un bebé y pasar décadas entre rejas, Subu no tiene ningún vínculo familiar con India, según declaró su hermana.
“Simplemente no me parece lógico que corra el riesgo de ser separado del único país que ha conocido y de la única familia que tiene”, declaró a CNN.
El Departamento de Seguridad Nacional ha continuado presionando para que sea deportado.
“Que se anule una sola condena no detendrá la aplicación de la ley federal de inmigración por parte de ICE”, declaró anteriormente un portavoz del DHS a CNN sobre este caso. “Si infringe la ley, enfrentará las consecuencias”, continuó el comunicado.
En febrero de 2026, la Junta de Apelaciones de Inmigración de Estados Unidos, el máximo organismo administrativo para interpretar y aplicar las leyes de inmigración, determinó que el caso de Subu es una situación “excepcional” que justifica la reapertura de su caso de inmigración.
La orden de deportación original, que fue anulada por la junta, se basaba en la condena por asesinato de Subu, ahora revocada, y en el cargo relacionado por drogas, según su abogada, Ava Benach.
Pero a finales de febrero, una jueza federal de inmigración denegó la solicitud de libertad bajo fianza de Subu mientras se desarrollaba el proceso judicial. La jueza tuvo en cuenta su condena por venta de LSD, que generalmente se considera un “delito grave”, en su decisión.
Benach estuvo con Subu durante horas el viernes anterior a la audiencia del miércoles.
“Es una persona que entiende la paciencia más que nada”, comentó Benach a CNN.
“Creo que ve la luz al final del túnel”, agregó la hermana.
Es un optimismo que se basa en parte en su actitud positiva a lo largo de sus años en prisión, pero que no siempre se sostiene ante los tribunales.
La condena por asesinato de Subu se centró en el homicidio de su amigo y excompañero de piso, Thomas Kinser, un estudiante universitario de 19 años.
Según Associated Press, el día de la desaparición de Kinser, en diciembre de 1980, Subu le pidió que lo llevara a un pueblo cercano para comprar drogas.
Nueve meses después, los restos de Kinser fueron hallados en un socavón con un orificio de bala en el cráneo, según consta en los documentos judiciales. Si bien no se encontró ningún arma, sí se halló una bala de calibre .25 dentro de la camisa de Kinser.
Subu fue detenido inicialmente por cargos de drogas mientras la policía investigaba y, posteriormente, fue acusado del asesinato de Kinser. Según consta en los documentos judiciales, se declaró inocente de los cargos de drogas.
Si bien durante el juicio el jurado escuchó testimonios que indicaban que Subu compró una pistola calibre .25, nunca se les mostró un informe del FBI que sugiriera que la herida de bala de Kinser era demasiado pequeña para haber sido causada por esa arma.
A pesar de que los fiscales conocían las medidas exactas de la herida, las excluyeron del informe entregado a los abogados defensores de Subu, según consta en los registros judiciales.
Ese informe del FBI fue uno de los descubrimientos cruciales realizados por un equipo de abogados en 2022, que finalmente llevaron a que un juez dictaminara a finales de agosto de 2025 que no se le había concedido un juicio justo, lo que le daba derecho a uno nuevo.
Poco más de un mes después, la Fiscalía del Condado de Centre anunció que no solicitaría un nuevo juicio y que retiraría los cargos contra Subu.
El fiscal de distrito sostuvo en un comunicado que “el señor Kinser fue asesinado con una pistola calibre .25. Esa evidencia era válida hace 40 años y lo sigue siendo hoy”.
“Sin embargo, lo cierto es que juzgar un caso 44 años después será extremadamente difícil y las probabilidades de éxito no son las mismas que antes”, continuó la declaración de Bernie Cantorna. “Ha pasado 44 años en prisión sin que se hayan registrado incidentes, lo que lleva a la conclusión de que no representa una amenaza para el público en el futuro”.
La parte final de la declaración de Cantorna podría ser crucial para que un juez decida si Subu puede permanecer en Estados Unidos.
“Es difícil seguir ilusionándose para luego ver cómo las esperanzas se desvanecen”, declaró su hermana, Saraswathi, a CNN.
“Tenemos esperanza y seguimos imaginando cómo sería tenerlo en casa”, señaló.
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Con información de Elizabeth Wolfe y Lauren Mascarenhas, de CNN.
