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Aliados de Irán capturaron una isla estratégica en el mar Rojo, sobre una vía marítima vital. Esto hay que saber

Por Mostafa Salem, CNN

Este viernes, rebeldes respaldados por Irán en Yemen tomaron la estratégica isla de Perim, situada en el estrecho de Bab el-Mandeb, según informaron a CNN dos fuentes del gobierno yemení. Este hecho podría ampliar la influencia de Teherán sobre otra ruta marítima mundial clave.

Un día antes, el grupo hutí había capturado la ciudad portuaria de Moca en su intento por controlar la costa del país en el mar Rojo.

La noticia causó conmoción a nivel mundial debido al posible impacto en el transporte marítimo y en los precios del petróleo, así como por el riesgo de abrir un nuevo frente en la guerra entre Estados Unidos e Irán.

Bab al-Mandeb es una puerta de entrada a la ruta entre Asia y Europa a través del canal de Suez y constituye un punto de estrangulamiento geopolítico similar al estrecho de Ormuz que conecta Asia y Europa mediante el canal de Suez. Aunque es menos importante para el comercio mundial que Ormuz, por esta vía siguen circulando bienes esenciales hacia distintos lugares del mundo, incluidos millones de barriles de petróleo cada día.

Su importancia estratégica ha aumentado desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, ya que Arabia Saudita utiliza cada vez más su ruta de exportación del mar Rojo para evitar el estrecho de Ormuz, el cual Irán ha cerrado de facto a la mayor parte del tráfico marítimo.

El avance coincide con una escalada regional más amplia de la guerra entre Irán y Estados Unidos, después de que Teherán advirtiera esta semana que intensificaría las hostilidades contra Washington, que mantiene un estricto bloqueo naval contra Irán y continúa lanzando ataques militares contra el país.

Yemen se vio sumido en una guerra civil en 2014, cuando los rebeldes hutíes tomaron la capital, Saná, y obligaron al gobierno reconocido internacionalmente a exiliarse. Arabia Saudita lideró una campaña militar al año siguiente para expulsar a los rebeldes. Irán ha suministrado armas y entrenamiento a los hutíes, y ejerce cierta influencia sobre las decisiones del grupo rebelde.

El resultado es un país fracturado: los hutíes controlan la capital y el noroeste, mientras que el gobierno y las facciones aliadas dominan gran parte del sur y el este. Unos 22 millones de personas —aproximadamente la mitad de la población— necesitan asistencia humanitaria a día de hoy.

Después de años de estancamiento, los enfrentamientos entre las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita y los hutíes respaldados por Irán en Yemen volvieron a intensificarse durante el último mes como consecuencia de las tensiones provocadas por el conflicto regional más amplio entre Irán y Estados Unidos.

El mar Rojo se convirtió en un punto focal mientras Irán buscaba formas de presionar a la economía mundial y obtener más concesiones de Washington.

El mes pasado, los hutíes, grupos aliados de Teherán en Yemen, intensificaron una ofensiva para arrebatar la ciudad portuaria de Mocha a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita. Hace unas semanas, más de 25 cohetes hutíes impactaron en el extenso puerto mientras buques comerciales descargaban mercancías, según el director del puerto, Abdel Malek Al-Sharaabi.

Hasta la mañana del jueves, la ciudad estaba bajo el control de las Fuerzas de Resistencia Nacional, un grupo respaldado por Arabia Saudita y comandado por Tarik Saleh, vicepresidente del asediado Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente. Posteriormente, los hutíes afirmaron haberla capturado y comenzaron a surgir informes de que el grupo avanza sobre otras ciudades en un intento por hacerse con toda la costa.

Mientras los hutíes avanzaban hacia el sur, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, habló dos veces el jueves con el presidente estadounidense, Donald Trump, y le instó a atacar a los hutíes, según informaron a CNN dos fuentes conocedoras del asunto. Trump no accedió a realizar ataques estadounidenses, señaló una de las fuentes. La noticia de estas llamadas fue publicada inicialmente por Axios.

“Estados Unidos se centra en proteger nuestros intereses fundamentales de seguridad nacional —como garantizar la libertad de navegación en el mar Rojo— al tiempo que capacita a nuestros socios regionales para que lideren la gestión y resolución de los desafíos de seguridad en la región”, declaró un alto funcionario de la administración a CNN al ser preguntado por las llamadas. “Mantenemos un diálogo continuo con Arabia Saudita y el gobierno de la República de Yemen sobre la estabilidad regional”. CNN informó el jueves que Estados Unidos había intensificado su apoyo en materia de inteligencia y selección de objetivos para la campaña saudí contra los hutíes en Yemen. Fuentes declararon a CNN que el apoyo estadounidense está sujeto actualmente a límites estrictos: no participa directamente en ataques, ni ayuda a repostar aviones de combate saudíes ni proporciona otro tipo de apoyo operativo.

En una entrevista exclusiva con CNN a principios de este mes, Saleh advirtió que si los hutíes se apoderaban de la isla de Perim —situada justo en el punto estratégico de Bab el-Mandeb—, podrían llegar a controlar el propio estrecho. Desalojarlos requeriría “una fuerza (internacional) masiva y a las fuerzas navales”, afirmó.

La toma de Perim y Moca podría otorgar a un grupo entrenado y apoyado por la Guardia Revolucionaria de Irán una mayor influencia en el mar Rojo, al tiempo que amplía su control sobre más territorio en Yemen, si bien los expertos señalan que las líneas del frente cambian constantemente.

Los hutíes “están en una buena posición para aumentar su influencia en torno a Bab el-Mandeb… y ahora pueden protegerse de cualquier operación terrestre que provenga de esta zona”, declaró a CNN Ahmed Nagi, analista principal sobre Yemen del centro de estudios International Crisis Group.

Un bloqueo hutí efectivo de Bab al-Mandeb abriría un nuevo frente en la guerra con Irán y podría requerir una intervención militar de Estados Unidos, lo que potencialmente debilitaría la capacidad de Washington para mantener el tránsito de buques por Ormuz. También podría impedir que Arabia Saudita envíe diésel a Europa en un momento crítico para el mercado de combustibles.

El avance hutí también permite a Irán aumentar la presión sobre Arabia Saudita, un aliado de Estados Unidos que alberga tropas y bases estadounidenses que, según Teherán, se utilizaron para atacarlo.

Esta medida también añade mayor volatilidad a los mercados petroleros, que ya se encuentran bajo presión debido al escaso número de buques que transitan por Ormuz. El jueves, los precios del petróleo subieron un 4 % —con el crudo Brent, referencia mundial, alcanzando los US$ 105— tras conocerse que los hutíes estaban ganando terreno a lo largo del mar Rojo. El viernes cayeron un 3% tras informarse que los ministros de Asuntos Exteriores de los países árabes del Golfo planean reunirse con su homólogo iraní por primera vez desde el inicio de la guerra.

Más allá de su impacto geopolítico, estos acontecimientos amenazan con agravar la crisis humanitaria de Yemen, ya calificada por las Naciones Unidas como una de las peores del mundo.

“La pregunta ahora es cómo reaccionará la coalición liderada por Arabia Saudita”, señaló Nagi, del Crisis Group. “Esto no es el final de la batalla; probablemente veremos más novedades en los próximos días”.

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Con información de Jennifer Hansler, Zachary Cohen, Katie Bo Lillis y Kylie Atwood, de CNN.

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