EE.UU. firma un acuerdo con Arabia Saudita que podría permitir al reino enriquecer combustible nuclear
Por Kevin Liptak y Davis Winkie, CNN
El presidente Donald Trump aprobó un acuerdo nuclear con Arabia Saudita que podría permitir al reino enriquecer su propio combustible para reactores civiles sin adoptar el “estándar de oro” de supervisión internacional, según dos funcionarios de EE.UU. y una fuente familiarizada con el asunto.
El presidente de EE.UU. Donald Trump aprobó un acuerdo nuclear con Arabia Saudita que podría llevar al reino a enriquecer su propio combustible para reactores civiles sin adoptar el “estándar de oro” de supervisión internacional, según dos funcionarios de EE.UU. y una fuente familiarizada con el asunto.
El Departamento de Energía anunció la firma del acuerdo el miércoles por la tarde.
Luego pasará al Congreso para un período obligatorio de revisión.
El acuerdo, conocido como un acuerdo 123, tendría una duración de 30 años, según un funcionario de EE.UU., quien añadió que implicaría que empresas estadounidenses aporten tecnología y experiencia para desarrollar el programa saudita.
Cualquier acuerdo que otorgue a Arabia Saudita acceso a tecnología nuclear podría resultar controvertido, tanto a nivel interno como dentro de la región más amplia del Medio Oriente, ya que la capacidad de enriquecer combustible nuclear podría, en teoría, eventualmente conducir a la creación de armas nucleares.
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, en un comunicado que acompañó el anuncio de la firma, sostuvo que “los acuerdos mantienen los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación”.
CNN informó previamente que el Gobierno dejó el acuerdo en suspenso durante meses por preocupaciones sobre la guerra con Irán y la posibilidad de desaprobación en el Congreso.
Antes de que pudiera comenzar el enriquecimiento de uranio, un equipo conjunto de EE.UU.
y Arabia Saudita exploraría si está justificado y es comercialmente viable, y los estadounidenses construirían la instalación sin transferir la tecnología sensible a Arabia Saudita.
Por lo demás, el acuerdo prohíbe a Riad desarrollar su propia tecnología de enriquecimiento o comprarla a otros países durante una década, según el Wall Street Journal, que fue el primero en informar sobre la aprobación del acuerdo.
El acuerdo incluye límites sobre qué inspecciones podrían llevarse a cabo en el programa saudita, según los funcionarios y las fuentes, lo que podría generar escepticismo entre los legisladores.
En particular, no se exige al reino firmar un acuerdo estándar llamado Protocolo Adicional con el Organismo Internacional de Energía Atómica, como lo hicieron los Emiratos Árabes Unidos en 2009 cuando firmaron un acuerdo de cooperación nuclear de “estándar de oro” con EE.UU., dijo un funcionario. Durante mucho tiempo, los sauditas se resistieron a firmar el protocolo por preocupaciones de que, en teoría, pudiera permitir que los inspectores ingresaran a la ciudad santa de La Meca o a palacios reales.
En su lugar, el acuerdo incluye un convenio bilateral de salvaguardias que se asemeja al protocolo modelo, pero carece de las partes que desagradaron a Riad, dijo a CNN un funcionario de EE.UU. La Junta de Gobernadores del OIEA tendrá que ratificar sus términos.
Los defensores del acuerdo dicen que ofrecerá una salida comercial lucrativa para la resurgente industria nuclear de Estados Unidos, al tiempo que podría dejar fuera a rivales como Rusia y China.
El anuncio del Departamento de Energía dijo que los acuerdos marcan el inicio de “una asociación de varias décadas, de miles de millones de dólares”, y sostuvo que el pacto “creará empleos bien remunerados en EE.UU. y crecimiento económico a largo plazo”.
Un portavoz de la embajada de Arabia Saudita en Washington difundió un comunicado confirmando el acuerdo, señalando que “refleja la visión compartida de ambos países de ampliar la cooperación en energía y tecnologías del futuro”.
Dan Joyner, consultor en regulación nuclear y profesor de derecho en la Universidad de Alabama, dijo a CNN que el acuerdo abrirá la puerta para que “empresas estadounidenses y aliadas” vendan “reactores, componentes, servicios de combustible, capacitación y asistencia técnica” con la aprobación gubernamental de exportación.
El acuerdo podría beneficiar estratégicamente a EE.UU., argumentó Joyner, si obliga a los sauditas a usar tecnología estadounidense y le da a Washington “influencia continua sobre sus prácticas de seguridad, protección y no proliferación”.
Si el acuerdo fracasa, afirmó, “Arabia Saudita podría recurrir a Rusia o China, dando a esos países influencia a largo plazo sobre infraestructura clave saudita”.
Es probable que otros países de la región sigan de cerca el avance del acuerdo.
Israel, un país que se cree ampliamente que tiene armas nucleares no declaradas, desde hace tiempo se ha mostrado receloso de que Arabia Saudita acceda a tecnología nuclear.
Irán, el principal rival de Arabia Saudita en la región, tiene una reserva de uranio enriquecido y ha prometido aferrarse a su programa nuclear incluso después de meses de bombardeos de EE.UU., afirmando que el programa tiene fines civiles.
El príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman se ha comprometido a buscar un arma nuclear si Irán alguna vez llegara a producir una.
El enriquecimiento de uranio y el reprocesamiento de plutonio son las dos principales vías para crear los materiales esenciales necesarios para construir armas nucleares. La mayoría de los países con reactores nucleares civiles que requieren uranio enriquecido no lo producen a nivel nacional; en su lugar, compran el material a proveedores como EE.UU. o Rusia y lo reciben en envíos sellados bajo estricta supervisión internacional.
EE.UU. ha estado considerando durante años un acuerdo nuclear civil con Arabia Saudita.
Bajo el Gobierno de Biden, ese tipo de arreglo se consideraba parte de un pacto de normalización más amplio entre Arabia Saudita e Israel. Pero esas iniciativas flaquearon tras los ataques terroristas de Hamas del 7 de octubre de 2023. La administración de Trump retomó las conversaciones nucleares el año pasado.
Los acuerdos ahora se enviarán al Congreso para un período de revisión obligatorio.
Los legisladores podrían bloquear el acuerdo si tanto la Cámara como el Senado aprueban resoluciones de desaprobación.
Algunos legisladores y expertos manifestaron su oposición al acuerdo poco después de que saliera a la luz.
El senador demócrata Ed Markey, de Massachusetts, criticó el acuerdo 123 en un comunicado, al sostener que representa “potencialmente habilitar la proliferación nuclear en Arabia Saudita e iniciar una carrera armamentista en la región”.
Henry Sokolski, quien dirige la organización sin fines de lucro Nonproliferation Policy Education Center, dijo a CNN que teme que el acuerdo abra la puerta para que otros países de la región busquen arreglos similares que, en teoría, podrían abrir la puerta al desarrollo de armas nucleares.
“¿Qué nuevo estándar va a establecer el acuerdo con Arabia Saudita para Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Egipto?”, preguntó Sokolski.
Este reporte se actualizó con información adicional.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
El trabajo de Davis Winkie en CNN cuenta con el apoyo de una alianza entre Outrider Foundation y Journalism Funding Partners (JFP). CNN mantiene el control editorial total del reportaje.
