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Video de Hegseth, en el que dice “lucha, lucha, lucha”, aviva aún más las llamas del juicio político

Análisis por Stephen Collinson, CNN

Al intentar evitar el juicio político, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, puede haber reforzado los argumentos de sus críticos a favor del proceso.

En un apasionado video publicado el jueves en las redes sociales, Hegseth prometió: “Nos mantenemos firmes, luchamos”, en medio de la creciente especulación de que podría convertirse en el chivo expiatorio del desastre republicano en las elecciones intermedias, marcadas por la impopular guerra con Irán.

El presidente Donald Trump declaró a los periodistas que el expresentador de Fox News estaba haciendo un “trabajo fantástico” en el Pentágono, incluso cuando aumentaban las expectativas de que la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos en sus últimos meses de mandato, pudiera votar a favor de destituir al secretario la próxima semana.

Aparte de Trump, pocos en Washington están dispuestos a defender públicamente a Hegseth, especialmente después de una derrota electoral aplastante que evidenció el desdén del público hacia una guerra que el secretario de Defensa ha librado con tanto entusiasmo.

Así que Hegseth tomó cartas en el asunto con un video aparentemente dirigido a un solo espectador: Trump.

El secretario de Defensa aprovechó la ira de Trump por los juicios políticos que sufrió durante su primer mandato, posicionándose aparentemente como otra víctima de lo que el presidente considera una artimaña política.

“Se trata de una política de destrucción personal. No funcionó contra el presidente Trump, y no funcionará conmigo. Pueden estar seguros de ello”, declaró Hegseth.

El funcionario publica el video en un momento político convulso, con Washington sacudido por los resultados de las elecciones intermedias y el círculo íntimo de Trump dividido por la guerra. Lo hace, también, tras otra impactante publicación en redes sociales en la que el vicepresidente J. D. Vance atribuyó la debacle republicana del martes a la guerra y advirtió que quienes la apoyaban habían perdido el control del Senado durante seis años.

La agitación en la administración puso de manifiesto una cuestión más amplia: ahora está claro que Trump perdió el frente político de la guerra contra Irán, independientemente del resultado estratégico y militar.

La resistencia de la República Islámica tras la ofensiva inicial de Estados Unidos e Israel le costó caro políticamente a Trump, lo que se reflejó en el alza vertiginosa de los precios de la gasolina.

El resultado es que un presidente que rompió su promesa de evitar guerras en el extranjero pasará los últimos dos años de su mandato acorralado por las aplastantes mayorías demócratas en el Congreso. Dado que el presidente no se irá a ninguna parte, la lógica política sugiere que otra figura de alto perfil podría asumir la responsabilidad.

Pero Trump declaró a los periodistas que no estaba considerando despedir a Hegseth, elogiándolo por la incursión estadounidense en Venezuela para extraer al entonces presidente Nicolás Maduro a principios de este año y por su liderazgo en la guerra contra Irán.

Sin embargo, Hegseth parece correr cada vez más el riesgo de emular a Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa destituido hace 20 años después de que los votantes infligieran una enorme derrota a los republicanos en las elecciones intermedias porque querían castigar a otro presidente, George W. Bush, por otra guerra impopular, la de Iraq.

Trump no puede permitirse la incertidumbre sobre el liderazgo del Pentágono, ya que se enfrenta a un dilema urgente sobre qué hacer a continuación en la guerra con Irán.

Antes de las elecciones, crecía la especulación de que intensificaría el conflicto una vez contados los votos para intentar obligar a Teherán a negociar o capitular.

Hacerlo ahora lo dejaría aislado después de que la opinión pública lo abandonara por la guerra y mientras las divisiones se agudizan en su gabinete. Pero dar marcha atrás obligaría a Trump a admitir una derrota humillante, dado que Teherán desafía la victoria estadounidense que el presidente tanto anhela.

Hegseth, veterano de la televisión, sabe cómo ganarse el favor de su jefe. Su video fue incendiario, repleto de los ataques culturales mordaces que, en primer lugar, le granjearon la simpatía de Trump.

Se jactó de haber expulsado a los extremistas y a los progresistas de las fuerzas militares. También adoptó la iconografía del intento de asesinato que Trump sobrevivió en Butler, Pensilvania, en 2024, presentándose como la personificación de la dureza que los seguidores del presidente perciben en su ídolo.

“Literalmente recibió una bala por esta nación”, declaró Hegseth. “Apretó el puño y gritó ‘¡Lucha, lucha, lucha!’, y nosotros haremos lo mismo”.

El discurso de Hegseth estuvo acompañado de una avalancha de mensajes de apoyo en redes sociales por parte de sus asesores, en lo que cada vez parece más una campaña orquestada para salvar su puesto.

El mensaje para Trump y el movimiento MAGA es claro: si Hegseth renuncia, supondrá una enorme derrota para el presidente.

Un alto funcionario de la administración declaró el jueves a Haley Britzky de CNN que “el Pentágono y la Casa Blanca dejaron muy clara su postura esta noche. Están apoyando a Hegseth con todas sus fuerzas, y eso debería ser suficiente para que lo sepan”.

No es la primera vez que el movimiento MAGA se moviliza en apoyo de Hegseth. El año pasado, cuando su proceso de confirmación se vio seriamente comprometido, una enérgica oposición logró salvar su nominación.

Sin embargo, es posible que Hegseth haya calculado mal el momento político al intentar defenderse ahora.

El funcionario pronunció su encendido discurso desde las escalinatas del Pentágono, con un cartel sobre su hombro que decía “Departamento de Guerra”, una elección desconcertante dos días después de que millones de estadounidenses votaran para repudiar la última intervención del país en asuntos exteriores.

Tal grandilocuencia pudo haber funcionado antes, en la cúspide del poder de Trump. Ahora parece insensible.

Tras la ruptura de Vance con Trump, también se vislumbra un vacío de liderazgo, sobre todo porque el comandante en jefe ha dedicado horas después de las elecciones a sus proyectos personales, incluido el salón de baile de la Casa Blanca.

El jueves, Trump firmó una proclamación que designa la Sala del Gabinete y el Despacho Oval como monumentos nacionales, en un aparente intento de proteger sus lujosas redecoraciones.

La gravedad de la situación de Hegseth se hará más evidente la próxima semana. El representante Thomas Massie, un republicano anti-Trump que perdió las primarias ante un oponente respaldado por el presidente, ha prometido presentar cargos de destitución.

Las críticas republicanas a Hegseth en el Capitolio podrían alcanzar su punto álgido cuando los furiosos legisladores republicanos regresen a Washington tras la aplastante derrota electoral. ¿Qué incentivo tendrán los representantes derrotados o los supervivientes, que ahora se enfrentan a la vida en la minoría, para defender al artífice de una guerra que arruinó sus carreras?

Aún no hay indicios de que se alcance la mayoría de dos tercios necesaria para condenar a Hegseth en un juicio político en el Senado y destituirlo de su cargo. Pero incluso antes de las elecciones de esta semana, las apariciones impetuosas de Hegseth en las audiencias le granjearon pocas simpatías en el Capitolio.

Los legisladores también lo acusan de ocultar detalles sobre la estrategia de guerra en Irán y los ataques iraníes contra bases estadounidenses en Medio Oriente. Una amplia mayoría a favor del juicio político en la Cámara de Representantes podría hacer que su posición sea políticamente insostenible.

El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, preguntó el jueves en redes sociales: “¿Por qué Pete Hegseth sigue ahí?”. La semana pasada, esto se habría interpretado fácilmente como una disputa partidista.

Pero ahora Jeffries habla como futuro presidente de la Cámara. Las solicitudes de financiación de la Administración a partir del próximo enero se tramitarán a través de un Congreso demócrata, y el Pentágono tendrá que mantener buenas relaciones con el nuevo partido mayoritario.

Incluso antes de eso, Hegseth podría ser un impedimento para la aprobación del presupuesto de defensa de la administración, que asciende a US$ 1,5 billones.

“No creo que haya invertido lo suficiente en el Senado o el Congreso de Estados Unidos como para siquiera lograr que se apruebe una solicitud de financiación”, declaró a Kaitlan Collins de CNN el miércoles el senador republicano saliente de Carolina del Norte, Thom Tillis.

“Esto va más allá de la guerra con Irán. Sse trata de proporcionar la financiación que el Departamento de Defensa necesita para seguir adelante”, indicó Tillis, y agregó que los presidentes y miembros de alto rango de las comisiones clave consideran que el secretario de Defensa está desvinculado. “Hegseth simplemente no es la persona adecuada para el puesto”, afirmó.

Los demócratas parecen ver en la inestabilidad de Hegseth una oportunidad para perjudicar a Trump incluso antes de que consigan la mayoría en el nuevo año.

El senador demócrata Ruben Gallego declaró el jueves a Jake Tapper de CNN que el video de Hegseth socavaba aún más su autoridad. “Estás librando una guerra ahora mismo, y reaccionas como si estuvieras en Fox News”, afirmó.

El senador de Arizona añadió: “Es ridículo… Si quería presentar un buen argumento para evitar su destitución, simplemente redobló su apuesta y pidió que se le sometiera a juicio político”.

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