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El viaje del papa León XIV a América Latina lo lleva a más de 3.350 metros de altitud semanas después de su cirugía

Por Christopher Lamb, CNN

Hace poco más de tres semanas, la visita más significativa del pontificado del papa León parecía estar en duda. La cirugía de cáncer de pulmón a la que se sometió el pontífice, de 71 años, llevó a algunos en el Vaticano a pensar que su viaje a América Latina se pospondría o que su intenso itinerario se modificaría.

Sin embargo, León XIV sigue adelante con una extenuante visita de 12 días que incluye Uruguay, Argentina y un emotivo “regreso a casa”, en Perú, el país donde sirvió como misionero y obispo durante cerca de dos décadas.

Tiene previsto recorrer una gran distancia —unas 19.000 millas (más de 30.000 kilómetros)— durante su estancia en América Latina. Entre el 6 y el 17 de noviembre, el papa realizará 14 vuelos (incluidos dos en helicóptero), pronunciará 36 discursos y participará en unos 50 actos, en lo que constituye uno de los viajes papales más intensos de los últimos años.

También visitará Cusco (Perú), ciudad situada a más de 3.350 metros sobre el nivel del mar, donde el nivel de oxígeno por respiración es un 35% menor. A lo largo del viaje, visitará 10 ciudades, presidirá grandes misas y vigilias al aire libre y se reunirá con líderes políticos.

El viaje, y en particular la altitud de Cusco, ha suscitado interrogantes sobre su salud y las precauciones que se tomarán durante su estancia. También ha puesto el foco en una región que ha marcado profundamente su vida y ha definido su camino hacia el papado.

El pontífice fue operado el mes pasado para extirparle un tercio del pulmón derecho, tras detectarse un pequeño tumor en unos exámenes rutinarios que posteriormente se confirmó como cancerígeno. Su cirujano, el Dr. Stefano Margaritora, declaró tras la intervención que no existían “razones clínicas para impedir la visita”, y los médicos han señalado que no requiere tratamiento adicional.

Funcionarios del Vaticano informaron a la prensa de que el papa León dispondrá de un equipo médico durante el viaje, aunque subrayaron que no se están adoptando medidas especiales. “Estamos hablando de una persona de 71 años con buena salud”, declaró el portavoz del Vaticano antes de la visita.

Explicó que el papa viajará con la “asistencia médica habitual”, que incluye médicos, enfermeros y una ambulancia, elementos que suelen acompañar a la comitiva papal. No obstante, el portavoz indicó que no entraría en demasiados detalles, dado que el papa no padece ninguna “afección crónica”. Y si el equipo médico del Vaticano necesita ayuda, uno de los periodistas que viaja con el papa también es médico.

Montse Alvarado, la nueva directora de Comunicación del Vaticano, dijo el martes a los periodistas que la “resistencia física” del papa es “fantástica” y que “contará con amplia atención médica a bordo en caso de que ocurra algo”.

El Dr. Matthew Triplette, neumólogo del Centro Oncológico Fred Hutchinson de Seattle, declaró a CNN que el riesgo de una emergencia médica durante el viaje es “bajo”, aunque podría incluir complicaciones como “un colapso pulmonar o coágulos sanguíneos”.

Triplette señaló que es posible que se recomiende al papa “tomar anticoagulantes en dosis bajas o realizar ejercicios o utilizar dispositivos de compresión” para reducir la probabilidad de formación de coágulos en las piernas durante el vuelo, los cuales podrían causar problemas graves si se desplazan hacia los pulmones. Añadió que el papa podría experimentar mayor fatiga al realizar esfuerzos, sobre todo debido a la menor disponibilidad de oxígeno a gran altitud.

Tras su cirugía, muchos especularon con que el viaje se cancelaría.

“Debo confesar que, hasta hace pocos días, yo era de los pocos que albergaba serias dudas sobre si este viaje llegaría a realizarse”, declaró el martes a la prensa Guzmán Carriquiry, exfuncionario uruguayo del Vaticano que trabajó durante casi 50 años en asuntos latinoamericanos dentro de la administración central de la Iglesia.

Sin embargo, también destacó que el equipo médico del papa le dio luz verde. “Esto sugiere que sus médicos consideran que el papa posee una constitución física robusta; también es testimonio del ardiente deseo y la determinación del papa de salir al encuentro de nuestra gente”, afirmó.

Sin embargo, Carriquiry señaló que él habría eliminado a Cusco de la agenda si hubiera organizado el viaje.

Aunque León XIV es conocido por su estilo amable y discreto, es un hombre decidido.

Al responder a una pregunta de CNN, Alvarado dijo que el papa “confirmó personalmente este viaje sin cambios” y que esperaba con ilusión regresar a América Latina.

El continente, y Perú en particular, ocupan un lugar especial en su corazón; Alvarado añadió que el papa hablaría a menudo de forma espontánea en español, idioma que domina con fluidez.

“Realiza este viaje sencillamente porque quiere ir”, declaró el arzobispo Paul Gallagher, ministro de Asuntos Exteriores del Vaticano, durante un acto celebrado en Roma a finales del mes pasado.

La etapa peruana del viaje será emotiva, ya que León llega allí “como un hermano adoptivo, adoptado por el pueblo peruano”, afirmó Carriquiry.

El papa, que sigue siendo ciudadano peruano, vivió en Perú en tres etapas distintas; llegó por primera vez al país cuando tenía treinta y tantos años. También ejerció como obispo de Chiclayo, en el noroeste del país, entre 2015 y 2023.

El papa regresará a Chiclayo durante el viaje y se espera que reciba una acogida entusiasta. León es recordado con cariño en la ciudad, donde se le consideraba un obispo muy cercano a la gente y conocido por recorrer su diócesis a caballo.

“El papa pasó muchos años viviendo entre la gente sencilla, pobre y devota de la América Latina rural, en el norte de Perú, como misionero y pastor”, señaló Carriquiry, exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina.

Se espera que León congregue a grandes multitudes durante su estancia; se calcula que unas 1,2 millones de personas asistirán a la última misa del viaje, que se celebrará en la base aérea de Las Palmas, en Lima.

También se prevé una gran afluencia de público en Argentina, donde se espera que más de un millón de personas asistan a su misa en Buenos Aires.

El difunto papa Francisco, primer pontífice argentino, nunca visitó su país natal, por lo que la visita de León está despertando un gran interés.

Francisco nunca dio una razón clara de por qué no visitó Argentina. Carriquiry, amigo íntimo del fallecido papa, afirmó que el motivo “sigue siendo un enigma”.

La visita de León XIV pondrá de relieve sus planes de continuar con las reformas iniciadas por su predecesor, aunque con su propio estilo distintivo.

La visita del papa se produce en un momento en que las medidas de austeridad —de la “motosierra”— del presidente argentino Javier Milei han provocado recortes en el gasto social. Milei también ha equiparado los programas de justicia social impulsados por el Estado con el comunismo.

El papa León, por el contrario, ha hecho de la doctrina social de la Iglesia y de la preocupación por los marginados un eje central de su pontificado. Su itinerario incluye una visita a una prisión federal en Buenos Aires y una parada en un centro de atención para personas con discapacidad intelectual y física en Claypole, el cual se ha visto afectado por los recortes de Milei.

Tanto Milei como la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, son figuras destacadas del auge de la derecha en América Latina. Asimismo, cuentan con el respaldo de la administración Trump, con la cual León ha discrepado públicamente, especialmente en cuestiones migratorias.

León XIV no habría sido elegido papa de no haber sido enviado a Perú como joven misionero agustino.

Su estancia en América Latina propició que el papa Francisco se fijara en él. Fue Francisco quien nombró obispo de Chiclayo al entonces reverendo Robert Prevost, para posteriormente llevarlo a Roma y nombrarlo cardenal.

Todo ello lo posicionó como candidato para el cónclave de 2025. Si bien León es el primer papa estadounidense y creció en Chicago, su experiencia en América Latina ha influido profundamente en su visión del mundo.

En Perú, ejerció su labor en la cuna de la teología de la liberación, un movimiento centrado en la acción social y política para ayudar a los pobres y oprimidos. Como obispo, destacó por organizar ayuda práctica para los damnificados por inundaciones y para quienes necesitaban equipos médicos durante la pandemia de covid-19.

Prestó servicio en una iglesia de Perú que promovía un modelo inclusivo, otorgando un papel más destacado a quienes no estaban ordenados como sacerdotes u obispos, incluidas las mujeres.

Durante su estancia en Perú, Leo también se vio expuesto a las repercusiones de la crisis de abusos clericales, incluido un grave escándalo que involucraba a un poderoso grupo católico. El Vaticano ha anunciado que el papa mantendrá dos encuentros con supervivientes de abusos durante su viaje: uno en Argentina y otro en Perú.

América del Sur sigue siendo el continente con mayor población católica, aunque en los últimos años se ha registrado un descenso en las cifras y un auge de las iglesias evangélicas. En Uruguay, el papa visitará el país más secularizado del continente.

Más allá de los problemas de salud, el papa León está decidido a llevar a cabo la misión internacional más importante de su pontificado hasta la fecha: regresar al país que lo acogió y a la región que contribuyó a forjar al hombre que llegaría a ser papa.

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