Nueva Zelandia queda en un limbo político tras unas elecciones muy reñidas
Por Todd Symons, CNN
Los votantes neozelandeses se enfrentan a semanas de incertidumbre política después de unas elecciones extremadamente reñidas que han dejado al gobierno de coalición conservador del país ante la posibilidad de perder su mayoría tras un único mandato.
Los resultados preliminares de este sábado muestran que la coalición liderada por el Partido Nacional del primer ministro Christopher Luxon cuenta con una mayoría de dos escaños. Sin embargo, el margen es tan estrecho que una pequeña variación en el recuento final aún podría dar al bloque opositor de izquierda la oportunidad de formar gobierno.
Luxon dijo a sus seguidores reunidos en Auckland que, si bien parecía que su partido tenía vía libre para formar el próximo gobierno, la contienda seguía estando “demasiado reñida para declararse ganadora”.
Señaló que el país tendría que esperar a que la Comisión Electoral anunciara los resultados oficiales definitivos el 27 de noviembre para tener certeza. Las negociaciones de coalición podrían prolongarse durante semanas antes de que se forme gobierno.
Las dificultades del gobierno para lograr una victoria contundente tras su primer mandato reflejan el descontento público por los elevados precios de la gasolina y otros costos de vida, las tasas de desempleo persistentemente altas y la atención médica.
En una dinámica inusual, los votantes que cambian su apoyo entre partidos abandonaron a las fuerzas tradicionalmente dominantes —el Partido Nacional, de centroderecha, y el Partido Laborista, de centroizquierda— y optaron por respaldar a partidos minoritarios de todo el espectro político.
Las cifras preliminares muestran que el bloque de la coalición de derecha cuenta con 67 escaños en un Parlamento ampliado a 131, pero aún quedan por contabilizar cerca de 400.000 votos emitidos en circunstancias especiales, incluidos los de neozelandeses residentes en el extranjero.
Si la coalición finalmente no alcanzara la mayoría, Luxon probablemente tendría que recurrir al apoyo del partido centrista progresista Opportunity.
La formación, que se presenta como favorable tanto a las empresas como a la protección del clima, hizo historia el sábado: según las proyecciones, sería el primer partido completamente ajeno a las fuerzas políticas establecidas en ingresar al Parlamento del país en tres décadas.
Antes de las elecciones, Luxon había descartado trabajar con el partido encabezado por Qiulae Wong, una recién llegada a la política perteneciente a la generación Millennial. Sin embargo, el domingo por la mañana adoptó un tono más conciliador.
“Realmente quiero establecer una relación con ella como líder y también con su partido, e intentar encontrar puntos en común”, dijo, al felicitar a la formación por su logro.
Según las proyecciones, el bloque opositor integrado por el Partido Laborista, los Verdes, de izquierda, y el partido indígena Te Pati Māori obtendría 57 escaños. No obstante, podría llegar al poder si sumara algunos escaños adicionales en el recuento final y consiguiera el apoyo de Opportunity.
El líder laborista, Chris Hipkins, restó importancia a los resultados no concluyentes del sábado al dirigirse a sus seguidores en Wellington: “Esta noche, Nueva Zelandia ha hablado. Puede que tardemos un poco más en descifrar exactamente qué es lo que han dicho”.
Hipkins —quien ejerció brevemente como primer ministro en 2023— no reconoció la derrota y afirmó ante la multitud que “cada voto cuenta. Y cada voto debe ser contabilizado”.
El Partido Laborista obtuvo, por un margen mínimo, el mayor porcentaje del voto popular bajo el sistema electoral de representación proporcional mixta del país. Sin embargo, un mejor desempeño en las circunscripciones individuales le dio al Partido Nacional más escaños en el Parlamento.
La coalición gobernante —la más derechista del país en una generación— llegó al poder en 2023, capitalizando el deseo de cambio del electorado tras la pandemia de covid-19.
Su capacidad para cumplir la promesa de volver a encarrilar la economía del país se ha visto obstaculizada por la incertidumbre mundial generada por la ofensiva arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y por el fuerte aumento de los precios del combustible derivado de la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán.
Luxon instó a los votantes a “mantener el plan”. Sin embargo, su partido sale debilitado de las elecciones: cayó a apenas el 29,2% del voto popular, frente al 38,1% de 2023, según el recuento preliminar.
Sus socios de coalición, el partido libertario de derecha ACT y el nacionalista New Zealand First, aumentaron su cuota de votos hasta el 11% y el 10% respectivamente, lo que les otorga una posición más sólida para imponer condiciones en las negociaciones de coalición pendientes.
Los resultados mejores de lo esperado para New Zealand First y ACT, sumados a la posición debilitada del Partido Nacional, plantean la posibilidad de que la coalición se desplace aún más hacia la derecha en un segundo mandato y adopte con mayor firmeza políticas propias de la “batalla cultural”.
Durante la campaña, ACT se comprometió a eliminar los programas de acción afirmativa en las facultades de medicina del país, mientras que New Zealand First prometió cambios radicales en materia de inmigración y expresó su apoyo a revisar la prohibición de las terapias de conversión para homosexuales.
Luxon también afrontaría una tarea compleja a la hora de cubrir puestos clave del gabinete en un segundo mandato, dado que varios legisladores veteranos de su Partido Nacional —incluidas la ministra de Finanzas, Nicola Willis, y el presidente del Parlamento, Gerry Brownlee— perdieron sus escaños.
Los votantes indecisos dieron la espalda al Partido Nacional y al Partido Laborista, que han dominado la política de Wellington durante casi un siglo, optando por apoyar a partidos minoritarios situados más a la derecha y a la izquierda, así como al partido Opportunity, de centro.
Wong, de 38 años, exconsultora en sostenibilidad empresarial que se postuló para dirigir el partido tras responder a un anuncio de empleo hace un año, dijo a sus seguidores que habían votado “para cambiar la política de Nueva Zelandia para bien”.
El partido, que obtuvo el 6% de los votos, se convierte en la primera formación totalmente ajena al sistema tradicional (sin figuras políticas consolidadas en sus filas) en entrar en el Parlamento desde que el país adoptó el sistema de representación proporcional mixta a mediados de la década de 1990.
Dependiendo del recuento final, Opportunity —que se define como un partido favorable tanto a las empresas como a la protección del medio ambiente— podría acabar desempeñando un papel decisivo en la formación de gobierno, con las fuerzas de derecha e izquierda pugnando por conseguir su apoyo.
Este artículo fue actualizado con información adicional.
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