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Una ola azul demócrata, un rechazo a Trump y otras conclusiones de las elecciones intermedias

Por Eric Bradner, Patrick Svitek y Kevin Liptak, CNN

La ola demócrata llegó. El partido se aseguró el control del Congreso y ganó elecciones para gobernador en todo el país este martes. Ahora, mientras se cuentan los votos en más estados clave, la pregunta es cuántos republicanos más serán derrotados.

En la zona rural del centro del país, los amplios márgenes de victoria que Donald Trump obtuvo hace dos años se desplomaron. En distritos congresionales con fuerte presencia latina, las ganancias que el presidente logró en 2024 se evaporaron.

Y aunque la Casa Blanca ya está desviando la responsabilidad, las intervenciones de Trump en los intentos de su partido por conservar las mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado parecen haber perjudicado las posibilidades republicanas.

Sus gestiones de reclutamiento y sus respaldos resultaron contraproducentes. Candidatos a los que apoyó por encima de otros republicanos prominentes perdieron o iban rezagados en las contiendas por el Senado en Carolina del Norte, Georgia, Texas y Carolina del Sur. Su maniobra de redistribución de distritos también parece haber fracasado: en Florida, los demócratas ganaron varios distritos que fueron redibujados para garantizar victorias republicanas.

En Texas, durante mucho tiempo el estado republicano más grande del país, los demócratas pelean por romper su exclusión de décadas de los cargos estatales, no solo en la contienda por el Senado, de gran visibilidad, sino potencialmente también en la gubernatura y en otras elecciones estatales.

Faltan millones de votos por contar y es demasiado pronto para conocer todas las implicaciones de las elecciones de este martes. Pero ya está claro que los estadounidenses rechazaron en gran medida a Trump y que los demócratas están en posición de lograr enormes avances por ello.

Los demócratas ya le quitaron a los republicanos seis escaños del Senado que el partido necesita para alcanzar la mayoría, al ganar las contiendas en Texas, Ohio, Kansas, Iowa, Carolina del Norte y Carolina del Sur, y lo hicieron derrotando a varios candidatos elegidos a dedo por Trump.

El representante estatal James Talarico marcó un momento generacional para los demócratas de Texas al derrotar a Ken Paxton, el fiscal general estatal republicano, envuelto en escándalos y respaldado por Trump, en la que se convirtió en la contienda por el Senado más cara de la historia de EE.UU.

En Ohio, dos años después de perder el otro escaño del estado en el Senado, el demócrata Sherrod Brown completó su regreso político al derrotar al senador republicano Jon Husted.

En Kansas, el pastor de una megaiglesia Adam Hamilton, derrotó al senador republicano Roger Marshall, un nuevo recordatorio de que, aunque es un estado profundamente republicano a nivel presidencial, sus votantes están dispuestos a elegir demócratas.

En Carolina del Norte, el exgobernador demócrata Roy Cooper superó con amplitud al expresidente del Comité Nacional Republicano Michael Whatley, un resultado que estrategas de ambos partidos daban por ampliamente esperado.

Carolina del Sur, en cambio, fue una sorpresa mayúscula. La demócrata Annie Andrews derrotó a Darline Graham, hermana del fallecido senador Lindsey Graham, y se quedó con un escaño que está en manos republicanas desde que Strom Thurmond cambió de partido en 1964. Ningún demócrata ganaba una elección al Senado en ese estado desde 1998.

Varios veteranos de la política de Carolina del Sur habían manifestado interés en postularse al escaño tras la muerte de Lindsey Graham en julio. Pero Trump le pidió a la hermana de Graham, una novata en política, que primero ocupara el cargo de forma temporal y luego la presionó para que se postulara a un mandato completo. Ella tuvo dificultades en los debates y en la campaña.

Todavía es pronto para decir si los demócratas lograrán la mayoría en el Senado. Lo que sí está claro es que Carolina del Sur estaba lejos de encabezar la lista de escaños republicanos más ganables para los demócratas. Una victoria allí es una buena señal para las posibilidades del partido en estados que se esperaba que fueran más competitivos, entre ellos Maine, Iowa y Alaska.

Otro impulso a las esperanzas demócratas de una mayoría en el Senado fue la victoria temprana y contundente del senador por Georgia Jon Ossoff. La contienda fue otro ejemplo del fracaso de las maniobras de Trump en estas elecciones: su respaldo ayudó al representante Mike Collins a ganar las primarias frente a una alternativa más moderada, apoyada por el popular gobernador republicano Brian Kemp, que cumple su segundo mandato. Las fortalezas de Ossoff y las dificultades de Collins ayudaron también a los demócratas a ganar la gubernatura de Georgia: Keisha Lance Bottoms será la primera mujer afroamericana en gobernar un estado del país.

En Florida, los resultados ofrecieron evidencia de un giro potencialmente enorme del voto latino a favor de los demócratas.

Los demócratas retuvieron tres escaños que los republicanos habían redibujado para garantizarse la victoria en estas elecciones. CNN proyecta que los representantes Kathy Castor y Jared Moskowitz ganarán en distritos redibujados, al igual que la demócrata Pia Dandiya en el distrito 22.

En otro distrito de fuerte mayoría hispana en el centro de Florida que el Partido Republicano también redibujó, el representante demócrata Darren Soto lidera por estrecho margen a su rival republicano en el distrito 9.

No obstante, la mayor sorpresa podría venir del distrito 27, en el sur de Florida, con base en el condado de Miami-Dade, de abrumadora mayoría latina.

La representante republicana María Elvira Salazar lanzó este año un comentado anuncio en el que aparece frente a la Casa Blanca criticando la política migratoria de Trump. Hace dos años ganó por 20 puntos porcentuales. Podría conservar el escaño, pero lidera a su rival demócrata, Eliott Rodriguez, por poco más de 1.000 votos. Un vuelco de ese tamaño significa que las ganancias de Trump entre los votantes latinos en 2024 prácticamente se evaporaron, al menos en Florida.

Trump siguió los resultados desde el Salón Este de la Casa Blanca, donde el ambiente fue descrito como tenso. Llamó la atención que guardó silencio en Truth Social durante tres horas el martes por la noche, mientras los demócratas seguían ganando contiendas. Publicó poco después de las 10:30 p.m.: “Yo no estaba en la boleta electoral y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado POR APLASTANTE MAYORÍA! Gracias por su atención a este asunto. Presidente DONALD J. TRUMP”.

Lo que no dijo es que durante semanas pidió a sus seguidores que actuaran como si él estuviera en la boleta, y que eligió personalmente a muchos de los candidatos que esta noche están en problemas. La debilidad de los candidatos en Carolina del Sur, Carolina del Norte y Texas, en particular, se convirtió en un gran dolor de cabeza para los republicanos a nivel nacional, que se vieron obligados a gastar millones en contiendas que nunca imaginaron que serían reñidas.

Funcionarios han destacado que Trump “hizo todo lo posible” por conservar las mayorías en el Congreso, aunque también preparó el terreno para atribuir cualquier derrota republicana a los propios candidatos.

Trump sabía que probablemente recibiría la culpa si los republicanos perdían. Esa fue parte de su razón para llevar a cabo una frenética ofensiva de campaña durante el último mes, que, según él mismo reconoció, resultó agotadora. Dice que intentó acortarla, pero lo convencieron de realizar los últimos actos en Iowa y Kansas. “Le dimos una oportunidad muy fuerte”, dijo Trump el lunes en su discurso junto al Reflecting Pool, al reconocer que la historia no estaba de su lado.

Los resultados estuvieron llenos de señales alentadoras para los demócratas que quieran aspirar a la presidencia en 2028.

Al menos dos posibles aspirantes a la Casa Blanca, los gobernadores J. B. Pritzker, de Illinois, y Josh Shapiro, de Pensilvania, ganaron con holgura la reelección. Pritzker aludió a las especulaciones sobre su futuro político en su discurso de victoria, al decir que le han preguntado: “¿Qué sigue?”.

“La respuesta es simple: les voy a pedir que sigan teniendo esperanza, que se envuelvan en esperanza, en coraje”, dijo Pritzker. “Esta noche escalamos una montaña, pero estamos sentados en la base de otra”.

Otro posible aspirante, el gobernador de Kentucky, Andy Beshear, no estaba en la boleta este martes, pero se anotó un gran triunfo cuando su exasesor Zach Dembo le arrebató a los republicanos un distrito de la Cámara que les era favorable en el centro de Kentucky.

Y en Georgia, la contundente victoria de Ossoff probablemente aumentará los rumores sobre 2028 a su alrededor, aunque él ha negado tener interés en postularse. Que la exalcaldesa de Atlanta Keisha Lance Bottoms haya ganado la gubernatura significa que una correligionaria demócrata podría elegir a su reemplazo en el Senado si él dejara el escaño para buscar la presidencia.

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